La administración del presidente Donald Trump evalúa aliviar las sanciones impuestas a los buques de la llamada “flota fantasma”, las embarcaciones que han transportado petróleo y derivados procedentes de Rusia, Irán y Venezuela, como una vía para abaratar el costo del crudo.
La idea, confirmada por un funcionario estadounidense, busca reducir las tarifas de flete marítimo, que se encuentran en niveles récord a raíz de las guerras en Irán y Ucrania, y que han encarecido el petróleo estadounidense que compran las refinerías de Asia.
De concretarse, el plan permitiría mover “petróleo legal” —crudo o derivados no sancionados— en buques que antes estuvieron bajo sanción. Las empresas interesadas tendrían que solicitar una autorización al Departamento del Tesoro. El secretario de Energía, Chris Wright, habló del tema esta semana en un mensaje dirigido al Congreso Mundial del Petróleo en Riad.
No obstante, la firma de análisis Energy Aspects advirtió que el impacto sobre los fletes podría ser limitado: se trata de buques viejos y las aseguradoras seguirían sujetas a las regulaciones de la Unión Europea y el Reino Unido.
La posible medida llega días después del levantamiento temporal de sanciones al diésel ruso, una decisión que generó críticas tanto del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, como de senadores republicanos.